Soy el mejor, el más fuerte, el más listo, el más rápido o lo que es lo mismo soy un ganador. Y ¿Sabes por qué? Porque no tengo rival, quien lo intenta acaba besando la lona, los desespero hasta que desisten. Algunos valientes, osados, se creen capaces de quitarme mi trono ¿mi trono? Si es que esta juventud ya no respeta nada y luego pasa lo que pasa… si no es por faldar es que es la pura realidad. Nadie me gana, me ganará ni me ha ganado. Jamás de los jamases. Que me caiga un rayo si miento y quien se atreva a declarar lo contrario, que se prepare, desconoce contra quien se enfrenta. Por ser el mejor todo el mundo me admira, todos buscan hacerse una foto conmigo, otras personas son más amigables y me dan dinero solo por llevar su ropa, su perfume, su coche ¡Solo por salir en un anuncio! Y es que esto es genial y por eso yo no me quejo, ni nadie oirá que lo haga, ya que soy el mejor, el numero 1.
Tres campeones en diferentes deportes, dos de ellos en los deportes rey, demostraron lo que son capaces, clamaron al cielo reclamando un lugar en el Olimpo de los dioses. Diferentes entre sí pero parecidos en las formas. Todos pasan por encima del rival demostrando su superioridad sobre el resto de los mortales proclamando el día 16 de Agosto como el más grande de estos Juegos y quizás algo exagerado pero seguro que dentro de unos años al igual que el ser humano recuerda donde estaba el día que mataron a Kennedy o el 11-S y 11-M se recordara el 16-A. Así, los Phelps, Bolt y la selección estadounidense de baloncesto nos deleitaron con un espectáculo, en el cuál, el resto de los mortales solo podíamos aplaudir.
Comencemos nuestro recorrido con el rey de la natación, el hombre cuyo cuerpo contiene un mayor numero de similitudes con los animales marinos. Hace cuatro ya aviso de lo que podría ocurrir, desgraciadamente para él solo fue un aviso. Pero cuatro años después el aviso, la amenaza, se ha convertido en realidad. Si bien es cierto que ayer no consiguió los 8 metales dorados –objetivo que hoy ha cumplido- si que igualo al gran Spitz, que según palabras suyas ya podrá descansar al ver que alguien lo supera. Su hazaña, en estos años posmodernos, será difícil de superar. En un mundo en el que en general predomina la especialización de la especie, conseguir ocho metales en cada disciplina se antoja alto complicado. De todas formas no todo iba a resultar un paseo, y es que ayer sufrió mucho y contra alguien inesperado que ingenuamente pensaba que la victoria estaba a su alcance. En esta ocasión una centésima fue la diferencia
Llegábamos al plato fuerte de la tarde, quizás el más esperado ¿O, no? Quien sabe. Pero lo que si que se rumoreaba en el ambiente es que en los 100 metros se lograría rebajar el record del mundo. Todos estábamos avisados y tres eran los principales candidatos aunque rápidamente nos dimos cuenta de quien seria en que lo lograría. Tras vencer con una absoluta comodidad en las rondas iniciales, nadie dudaba en quien sería el destinado para la gloria. En una exhibición de potencia, Bolt paró el crono a los 9,69 segundos. Pero lo importante no es el cronometro, que también, sino la forma de realizarlo dejándose llevar en los últimos 20 metros. Según oí manteniendo esa velocidad el record podría haberse fijado sobre los 9,50 algo impensable tan solo unos días. Por eso me quedo con la pregunta que le realizo el periodista de TVE, ¿de verdad que no eres un extraterrestre?
El último turno de exhibición no fue para un individuo en concreto, sino para todo un conjunto. Desde que la selección española de baloncesto ganara el Mundial del 2006 con una aplastante superioridad sobre sus rivales- excepto con Argentina- venciendo claramente al equipo que derrotó a la selección estadounidense, todo amante de este deporte ansiaba un duelo entre estas dos selecciones. La NBA contra la ÑBA. Mucha tinta se había corrido imaginado este duelo, pero estoy seguro que poca barruntando lo que ocurriría. Sencillamente no hubo partido, desde el principio el equipo de la Redención mostró a lo que verdaderamente habían venido, a por el oro. Este año es distinto y no solo porque a excepción de algún par de jugadores están los mejores de la NBA, sino porque además han aprendido la lección, ya no hay individualidades ahora prima el colectivo, y el resultado es lo que ocurre cuando se juntan el hambre y las ganas de comer. Lo que si me preocupa es después de la sonrojante derrota la poca autocrítica del equipo español o de sus aficionados. Que si era un partido de ronda previa, que no se jugaba nada (se jugaba jugar contra un rival u otro), que en la final si que les vamos a dar pal pelo. Pero la realidad es bien distinta, si bien es cierto que la actitud no fue la adecuada y que Aito se reservo su zona 1-3-1 tan mágica, el palizón no nos lo quita nadie, y sobre todo empaña una trayectoria casi inmaculada que llevaba este equipo en los últimos 3 años.
No quiero despedirme sin mencionar a nuestro mejor deportista español como es Joan Llaneras en el que a la edad de 39 años volvió a conseguir la medalla de oro y que podrá retirarse como marcan los cánones, proclamando aquello de ¡ Soy el mejor!.
Tres campeones en diferentes deportes, dos de ellos en los deportes rey, demostraron lo que son capaces, clamaron al cielo reclamando un lugar en el Olimpo de los dioses. Diferentes entre sí pero parecidos en las formas. Todos pasan por encima del rival demostrando su superioridad sobre el resto de los mortales proclamando el día 16 de Agosto como el más grande de estos Juegos y quizás algo exagerado pero seguro que dentro de unos años al igual que el ser humano recuerda donde estaba el día que mataron a Kennedy o el 11-S y 11-M se recordara el 16-A. Así, los Phelps, Bolt y la selección estadounidense de baloncesto nos deleitaron con un espectáculo, en el cuál, el resto de los mortales solo podíamos aplaudir.
Comencemos nuestro recorrido con el rey de la natación, el hombre cuyo cuerpo contiene un mayor numero de similitudes con los animales marinos. Hace cuatro ya aviso de lo que podría ocurrir, desgraciadamente para él solo fue un aviso. Pero cuatro años después el aviso, la amenaza, se ha convertido en realidad. Si bien es cierto que ayer no consiguió los 8 metales dorados –objetivo que hoy ha cumplido- si que igualo al gran Spitz, que según palabras suyas ya podrá descansar al ver que alguien lo supera. Su hazaña, en estos años posmodernos, será difícil de superar. En un mundo en el que en general predomina la especialización de la especie, conseguir ocho metales en cada disciplina se antoja alto complicado. De todas formas no todo iba a resultar un paseo, y es que ayer sufrió mucho y contra alguien inesperado que ingenuamente pensaba que la victoria estaba a su alcance. En esta ocasión una centésima fue la diferencia
Llegábamos al plato fuerte de la tarde, quizás el más esperado ¿O, no? Quien sabe. Pero lo que si que se rumoreaba en el ambiente es que en los 100 metros se lograría rebajar el record del mundo. Todos estábamos avisados y tres eran los principales candidatos aunque rápidamente nos dimos cuenta de quien seria en que lo lograría. Tras vencer con una absoluta comodidad en las rondas iniciales, nadie dudaba en quien sería el destinado para la gloria. En una exhibición de potencia, Bolt paró el crono a los 9,69 segundos. Pero lo importante no es el cronometro, que también, sino la forma de realizarlo dejándose llevar en los últimos 20 metros. Según oí manteniendo esa velocidad el record podría haberse fijado sobre los 9,50 algo impensable tan solo unos días. Por eso me quedo con la pregunta que le realizo el periodista de TVE, ¿de verdad que no eres un extraterrestre?
El último turno de exhibición no fue para un individuo en concreto, sino para todo un conjunto. Desde que la selección española de baloncesto ganara el Mundial del 2006 con una aplastante superioridad sobre sus rivales- excepto con Argentina- venciendo claramente al equipo que derrotó a la selección estadounidense, todo amante de este deporte ansiaba un duelo entre estas dos selecciones. La NBA contra la ÑBA. Mucha tinta se había corrido imaginado este duelo, pero estoy seguro que poca barruntando lo que ocurriría. Sencillamente no hubo partido, desde el principio el equipo de la Redención mostró a lo que verdaderamente habían venido, a por el oro. Este año es distinto y no solo porque a excepción de algún par de jugadores están los mejores de la NBA, sino porque además han aprendido la lección, ya no hay individualidades ahora prima el colectivo, y el resultado es lo que ocurre cuando se juntan el hambre y las ganas de comer. Lo que si me preocupa es después de la sonrojante derrota la poca autocrítica del equipo español o de sus aficionados. Que si era un partido de ronda previa, que no se jugaba nada (se jugaba jugar contra un rival u otro), que en la final si que les vamos a dar pal pelo. Pero la realidad es bien distinta, si bien es cierto que la actitud no fue la adecuada y que Aito se reservo su zona 1-3-1 tan mágica, el palizón no nos lo quita nadie, y sobre todo empaña una trayectoria casi inmaculada que llevaba este equipo en los últimos 3 años.
No quiero despedirme sin mencionar a nuestro mejor deportista español como es Joan Llaneras en el que a la edad de 39 años volvió a conseguir la medalla de oro y que podrá retirarse como marcan los cánones, proclamando aquello de ¡ Soy el mejor!.
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